Las obras de la 'Y' vasca son uno de los objetivos prioritarios de ETA. /Atlas
Alturia y Uria, empresa adjudicataria de la 'Y' vasca
El Ministerio de Fomento encargó concretamente a la constructora guipuzcoana la ejecución del tramo Arrazua/Ubarrundia-Legutiano, de 5,2 kilómetros y un presupuesto de 34,8 millones de euros. Esta circunstancia llevó a que desconocidos atacaran en marzo de 2007 una docena de camiones de la compañía aparcados en Azpeitia, localidad donde Altuna y Uria tiene su sede social. Los atacantes realizaron pintadas en contra del tren de alta velocidad, pincharon las ruedas de los vehículos, taponaron los tubos de escapa y cortaron cables.
La empresa Altuna y Uria nació en el año 1969 para dedicarse a la edificación de vivienda, pero a partir de 1975 centró su actividad en la obra pública y ha conseguido convertirse con el paso de los años en la constructora más importante de Guipúzcoa con cerca de 350 trabajadores y ganancias anuales de 50 millones de euros. una completa oferta de . Su actividad empresarial se extiende a la redacción de proyectos, construcción, reparación y conservación de obra civilt y a la ejecución y mantenimiento de instalaciones eléctricas y mecánicas.
En uno de sus últimos comunicados, la banda calificaba al TAV de un proyecto "ajeno a los intereses de Euskal Herria"
La dirección de ETA había ordenado de forma explícita al 'comando Vizcaya', atentar contra empresas relacionadas con el TAV
La banda terrorista ha asumido la autoría de varios ataques contra las empresas constructoras de las obras perpetrados este verano
La construcción de la conocida como 'Y' ferroviaria vasca se ha convertido en los últimos años en uno de los objetivos prioritarios de ETA, que ha atentado en repetidas ocasiones contra empresas adjudicatarias de las obras, entre ellas, la propia Altuna y Uría, de la que era propietario Ignacio Uría,
asesinado hoy.
De hecho, en uno de sus
últimos comunicados del pasado 16 de agosto, la banda terrorista calificaba al Tren de Alta Velocidad de un proyecto "ajeno a los intereses de Euskal Herria". "No ha habido derecho a decidir al respecto", aseguraba ETA, que acusaba al PNV y a sus "acólitos" de querer prorrogar sus ganancias a costa de "enterrar en cemento" el territorio por el que pasará la infraestructura ferroviaria, empleando un argumento muy similar al utilizado en su día contra la presa de Itoiz o la central nuclear de Lemoniz.
Ya en el pasado mes de junio, el secretario de estado de Seguridad, Antonio Camacho, confirmó que las obras del TAV estaban en el punto de mira de ETA. A la amenaza de la propia ETA se suman además las constantes movilizaciones de la llamada izquierda abertzale en contra del proyecto que unirá por tren de alta velocidad las tres capitales vascas.
Un verano plagado de ataques
En los últimos meses la banda ha asumido la autoría de varios ataques contra las empresas constructoras de las obras perpetrados los pasados meses de junio, julio y agosto contra la
empresa Amenabar en Hernani y Zarautz, y contra Fonorte y Acciona en Orio.
En las sucesivas operaciones contra la
banda y sus grupos de apoyo, las fuerzas de seguridad siempre han encontrado documentación e información detallada sobre las obras, así como panfletos contra el proyecto ferroviario. También se sabe que dirección de ETA había ordenado de forma explícita al
'comando Vizcaya', desarticulado por la Guardia Civil el pasado mes de julio, atentar contra empresas relacionadas con el Tren de Alta Velocidad.